Nunca viajes en mí, el riesgo es demasiado grande.
Me cuentan sus problemas, sus bodas, sus funerales, sus imaginarias orgías, sus descarrilamientos, sus miedos y sus odios; y me piden que exorcice sus demonios y conmute sus condenas, porque la Caridad hace años que fue expulsada del Edén de los manicomios. Cuando callan, ellos y yo, permanecemos en silencio esperando que salga el sol. Mientras, la vida, ajena a la Vida, se esconde en las cloacas. Siempre me pregunto de qué color será el horizonte reflejado en los ojos del siguiente narrador de sí mismo.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)
Sumidos en su propio mundo,
ResponderEliminarcon la mirada clavada al techo,
susurran en mi oìdo
sus recuerdos
y entre mis manos
sus manos y el latir
de sus corazones
entre mis dedos....
Querido Mario, maravillosa reflexiòn,sentidas palabras escritas de manera poètica.
Tambièn escucho narradores. Un fuerte abrazo de luz.
Mi querida Paola, como poeta y escritor de narrativa siempre es un placer ser leído por ti. Me alegra muchísimo tu presencia y tus lindos comentarios, Un abrazo inmenso.
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