sábado, 28 de diciembre de 2013

UN VEINTICUATRO DE DICIEMBRE Y ABISMO

Quizá esta navidad nadie me vea caminar solo
recorriendo calles sin salida
entre farolas y cabinas telefónicas
tan olvidadas como yo
mientras en el bulevar de los sueños sin nombre
las cosas suceden sin más al son de alegres villancicos.

Quizá esta navidad dibuje mi última sonrisa
a las puertas de la noche eterna
en el lugar donde habitan los recuerdos
más allá del último remanso de la infancia.

Quizá esta navidad extienda la mano
con el corazón lleno de amor
y la recoja llena de escarcha.

MARIO BRONTE
(Derechos reservados)








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