Entonces ella me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Fue
entonces cuando recordé lo de siempre, cuando le dije: "Ojos de perro
azul". Ella me dijo: "Eso. Ya no lo olvidaremos nunca". "Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes".
Su vida estaba dedicada a encontrarme en la realidad, a través de esa frase identificadora.
"Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: Ojos
de perro azul". Y dijo que iba a los restaurantes y les decía a los
mozos, antes de ordenar el pedido:"Ojos de perro azul". Después escribía
en las servilletas y rayaba con el cuchillo el barniz de las
mesas."Ojos de perro azul". Y en los cristales empañados de los hoteles,
de las estaciones, de todos los edificios públicos. Dijo que una vez
llegó a una droguería y advirtió el mismo olor que había sentido en su
habitación una noche, después de haber estado conmigo. "Debe de estar
cerca", pensó. Entonces se acercó al dependiente y le dijo:"Siempro
sueño con un hombre que me dice <Ojos de perro azul>. Necesito
encontrar al hombre que me dice eso...
Y dijo que el vendedor la había mirado a los ojos y dijo que ella tenía los ojos así.
"Yo trato de acordarme todos los días de la frase con que debo
encontrarte"-dije, "pero siempre he olvidado al despertar cuáles son las
palabras con que puedo encontrarte. Inventé esa palabra porque tienes
los ojos de ceniza, pero nunca la recuerdo a la mañana siguiente". Y
ella respiró hondo: "Si por lo menos pudiera recordar ahora en qué
ciudad lo he estado escribiendo". "Yo tampoco podré recordar mañana las
palabras".
"Me gustaría tocarte ahora", dije.
"Nunca me habías dicho eso antes", dijo...
"En alguna ciudad del mundo, en todas las paredes, tienen que estar
escritas esas palabras: "Ojos de perro azul",-dije. Si mañana las
recordar iría a buscarte. Ella suspiró...
Nos veíamos desde hacía
varios años. A veces, cuando ya estábamos juntos, alguien dejaba caer
afuera una cucharita y despertábamos.
Dije: "De todos modos, tengo
que salir de aquí para despertar". "Mañana te reconoceré-dije. Te
reconoceré cuando vea en la calle una mujer que escriba en las
paredes:Ojos de perro azul".
Y ella, con una sonrisa triste, que
era ya una una sonrisa de entre a lo imposible, a lo inalcanzable, dijo:
"Sin embargo no recordarás nada durante el día". "Eres el único hombre
que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado".
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


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