viernes, 18 de abril de 2014

OJOS DE PERRO AZUL (FRAGMENTO ADAPTADO)

Entonces ella me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Fue entonces cuando recordé lo de siempre, cuando le dije: "Ojos de perro azul". Ella me dijo: "Eso. Ya no lo olvidaremos nunca". "Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes".
Su vida estaba dedicada a encontrarme en la realidad, a través de esa frase identificadora.
"Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: Ojos de perro azul". Y dijo que iba a los restaurantes y les decía a los mozos, antes de ordenar el pedido:"Ojos de perro azul". Después escribía en las servilletas y rayaba con el cuchillo el barniz de las mesas."Ojos de perro azul". Y en los cristales empañados de los hoteles, de las estaciones, de todos los edificios públicos. Dijo que una vez llegó a una droguería y advirtió el mismo olor que había sentido en su habitación una noche, después de haber estado conmigo. "Debe de estar cerca", pensó. Entonces se acercó al dependiente y le dijo:"Siempro sueño con un hombre que me dice <Ojos de perro azul>. Necesito encontrar al hombre que me dice eso...
Y dijo que el vendedor la había mirado a los ojos y dijo que ella tenía los ojos así.
"Yo trato de acordarme todos los días de la frase con que debo encontrarte"-dije, "pero siempre he olvidado al despertar cuáles son las palabras con que puedo encontrarte. Inventé esa palabra porque tienes los ojos de ceniza, pero nunca la recuerdo a la mañana siguiente". Y ella respiró hondo: "Si por lo menos pudiera recordar ahora en qué ciudad lo he estado escribiendo". "Yo tampoco podré recordar mañana las palabras".
"Me gustaría tocarte ahora", dije.
"Nunca me habías dicho eso antes", dijo...
"En alguna ciudad del mundo, en todas las paredes, tienen que estar escritas esas palabras: "Ojos de perro azul",-dije. Si mañana las recordar iría a buscarte. Ella suspiró...
Nos veíamos desde hacía varios años. A veces, cuando ya estábamos juntos, alguien dejaba caer afuera una cucharita y despertábamos.
Dije: "De todos modos, tengo que salir de aquí para despertar". "Mañana te reconoceré-dije. Te reconoceré cuando vea en la calle una mujer que escriba en las paredes:Ojos de perro azul".
Y ella, con una sonrisa triste, que era ya una una sonrisa de entre a lo imposible, a lo inalcanzable, dijo: "Sin embargo no recordarás nada durante el día". "Eres el único hombre que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado".

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ




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