Demasiados signos de interrogación
y de exclamación.
Demasiadas interjecciones.
Demasiados puntos y aparte...
Y sin embargo te quiero.
Un solo punto y final.
Y sin embargo te quiero.
Pero ya sabes que en la vida
y en el amor
suelen sobrar las últimas escenas.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

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