Insectos
trashumantes.
Tierra crepuscular y paz
blanca de cementerio.
Un dios anciano sigue modelando en arcilla.
Alguien
gime en medio del silencio.
El miedo
anida en los corazones.
Un viento
fétido plagado de malos augurios
corre tras las
manecillas de oxidados relojes.
El tiempo se detiene.
Las
flores se marchitan y las frutas se pudren en el suelo
sin que
nadie las recoja.
Las
imágenes que reflejan los espejos envejecen.
Amarillea
el otoño. Caen las hojas.
Al
apagarse los soles de todos los veranos
se forman
abominables sombras bajo los árboles caídos
libres de
la incandescencia de la luz.
Todo
llega a su fin.
Las almas
bordean el asombro de lo incierto.
El eco de
enigmáticas palabras vuelve a escucharse
por
última vez.
El primer libro cierra su última página.
Sólo
oscuridad. La abismal Nada.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

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