Los pecados del tiempo son pecados sin redención.
Y, por desgracia, no se puede detener el tiempo.
Las caricias son borradas en las pieles por la lluvia,
más no la fatalidad de envejecer sin entusiasmo,
ni el desamparo de un universo poblado de arrugas.
El amor, al igual que las olas, jamás aprendió a detenerse.
Y de pronto la vi.
Una mujer hablándome al oído
hizo latir mi corazón cansado de elegir
entre ser un sueño olvidado
o ser el protagonista de una bella impostura.
Pero el efecto de las invocaciones es siempre temporal.
Los pecados del tiempo son pecados sin redención
y el amor, al igual que las olas, jamás aprendió a
detenerse.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados de Autor)
MARIO BRONTE
(Derechos reservados de Autor)

Que no se detenga jamás.. que siga siempre rodeándonos .. en el vuelo de un pájaro.. en una mirada .. en una sonrisa .. en cálidas palabras ..
ResponderEliminarUn sonoro beso
El devenir del tiempo es inexorablemente imparable, como la verdadera amistad. Me honras con la tuya, querida Aris.
ResponderEliminarUn abrazo inmenso.
PD: siento la demora en responder (por deficiencias técnicas).