martes, 22 de enero de 2013

LAS HADAS NO SABEN LLORAR

Cada vez que un niño dice que no cree en las hadas
un hada muere.
Yo soy un niño de 38 años
y proclamo que no creo en las hadas.
Supongo que en este momento
me acabo de cargar a una.
Las hadas no saben llorar
pero pienso que por cuestión
de equilibrio tampoco saben reír
por lo que he llegado a la importante conclusión
de que los cocodrilos y las hienas no son hadas.
Las hadas proceden del país de Nunca-Jamás,
pueden ser de cualquier color
y siempre sueñan despiertas.
Se sabe que un hada está enamorada
porque pone cara de traviesa
despide un intenso olor a jazmín
y sus ojos refulgen con el color del lapislázuli.
Sus alas, están hechas de retales cosidos
con hilo de oro y a su vez tales retales
están fabricados con pequeños pedacitos
de sueños imposibles.
Actualmente ya casi ninguna tiene alas:
una extraña maldición hace que por cada sueño incumplido
un hada nazca sin ellas.
Por tanto las hadas, ya no tienen alas
y viajan en vuelo "charter" por cuestión de economía.

Cada vez que un "niño-adulto" dice que no cree en las hadas
un hada muere.
Dicen los estudiosos del tema,
que las hadas sobrevivientes al genocidio,
han reclamado a las autoridades competentes
su derecho de autodeterminación, sindicato y huelga
y que cansadas de la incredulidad de las masas
han dejado de hacer sus pequeños milagros.
Y que por solidaridad con ellas,
el colectivo de hienas y cocodrilos
-enarbolando pancartas-
han dejado de reír y de llorar
frente a la sede de la O.N.U.

Por cierto la única vez
que me enamoré de un hada
fue en un baile de disfraces.
Como toda hada que se precie
iba disfrazada de hada
y se llamaba Campanilla.
Siempre pensé que Peter Pan
había muerto.

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A través del hilo telefónico
la voz del hada enamorada de Peter Pan
corrigió tristemente mi error
me habló por última vez del país de Nunca-Jamás
y de indiscretas lágrimas contenidas.
Entonces dejé de creer en las hadas
y supe de la existencia de mujeres voladoras.
Supe de la tragedia de no poder volar junto a la única
mujer voladora que había conocido.


MARIO BRONTE
(Derechos reservados de Autor)



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