Las olas llegan a la playa sin que nadie les haga caso.
Cada ola es única y nunca más vuelve.
De lejos vienen y susurran su nombre al morir en la orilla.
Arrastran besos y caricias de goce o pena, es igual.
A lo lejos, otras nacen.
¿Por qué vivir una vida tan efímera
tal vez recordando, deseando...?
No es el amor quién muere con ellas,
sino nosotros mismos,
porque cada ola es única y nunca más vuelve.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)
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