El tormento y el éxtasis de otro estío.
La locura de seguir amándola.
El inmenso error de estar vivo.
Sobre el azul, una pálida luna
iluminaba unas olas cubiertas de ceniza.
Recuerdos vagos de un amor tardío.
Sigo mi camino hacia la linde de la vida.
Mi carne doliente es mi fiel compañera.
Sí, ayer sentí que soñaba el mismo sueño.
MARIO BRONTE

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