Me gustan tus ojos lluviosos
y tu boca endulzando el aire.
Me gusta tu piel vestida de luna,
sin huellas de sus heridas
y tu olor a tierra húmeda.
¿Podría inventar para ti una bella historia
con letras de negro sol derramadas sobre el indefenso papel?
De los muchos que fui, o pude ser,
quién no soy, anhela ocultarse en ti.
¿Podría adherirme a tu cuerpo
bajo las sombras de la noche
o debo aguardar que tu pasión me señale el camino?
No intento siquiera comprender.
Ya sabes lo difícil que me resulta lo evidente.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)
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