viernes, 27 de septiembre de 2013

TAL VEZ POR ESO

Las olas, tras las ventanas, parecen inalcanzables, como si el cristal fuera una frontera infranqueable y el mar un horizonte demasiado lejano, aunque se encuentre a escasos metros de nosotros. Tal vez por eso, no me gustan los cristales, no cierro las ventanas, nunca miro al mar... ¡Le amo demasiado!

MARIO BRONTE

(Derechos reservados)

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