miércoles, 25 de septiembre de 2013

A TRAVÉS DEL ESPEJO

A través del espejo
penetro en el lado oculto
de mi identidad equívoca
retozando más allá de lo permitido
en bacanales de desesperanza
con el alma totalmente empapada
de rojizos microcosmos de misterio
muerte y dolor.
La terrible tibieza de mi asombro
queda superada por el desaliento:
tener que ser y aparentar ser
lo que no soy ni deseo ser.
Pero yo no quemé a Galileo
ni abrí la caja de Pandora
y ni siquiera estuve en París
en aquél mayo de mil novecientos sesenta y ocho
ni he disparado versos contra Pinochet
ni he llegado a entender que el horizonte
no es más que un reflejo de lo inalcanzable
un espejismo grotesco de lo absurdo
un lugar más allá del olvido y el perdón.
Por eso siempre espero
que las agujas de los relojes vayan hacia atrás
y que las agujas de los imanes
libres de su esclavitud magnética
señalen de una puñetera vez
el camino hacia el Sur.
Por eso sólo a través del espejo
puedo contemplar
sin llanto ni crujir de dientes
los grises matices de mi anomia
y los negros contrastes de mi anatomía
atravesando a nado el pavoroso océano
del desencanto.

MARIO BRONTE



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