Tal vez parte con el viento
más ligero que una pluma,
hijo del anhelo y la desesperanza,
hijo de la espina insidiosa de los sueños rotos,
como un dios aburrido e inerme.
Tal vez, esbelto mancebo alado,
como irisado humo te eleves por escarpados riscos
en pos de otros seres hechos a tu imagen y semejanza,
que palien tu tristeza repleta de agua salobre
bajo la yerta sombra de los amantes vencidos.
Amor blanco de injusticia perpetua,
reflejo del lienzo eterno de la dicha imposible,
tu compañía les diste cuando se amaron,
pero ahora sólo queda la muerte y el vago delirio
en la soledad de innumerables lechos nocturnos.
En el mundo insaciable de la soledad,
perdido el deseo de las pasiones de ayer,
solos ante la quimera y el olvido imposible,
innumerables insomnes en lechos sembrados de rosas negras
y una pléyade de poetas erguidos,
como cipreses en cementerio,
bajo la luz de las estrellas,
que te nombran, pero que no te dicen
que te recrean, pero que no te crean.
De todo ello, mi única evidencia:
"Nunca supe adónde va el amor cuando termina".
MARIO BRONTE
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