Expira el día,
pesa demasiado el Sol.
El drama no deja de tejerse.
Intento recordar mi primer libro,
la primera sonrisa,
la primera lengua húmeda en mi boca,
pero el drama no deja de actuarse.
Tiemblo de vergüenza.
No hay piedad para los malos actores.
Es ocioso buscar tu saliva
en bocas ajenas.
Es ocioso buscar treguas
en corazones proclives al engaño.
No hay redención para los mediocres
ni para los brazos cansados de estar solos.
Con el tiempo, mi vida,
cifrada en versos de derrota
debe expiar su final.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados de Autor)
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