y un fracaso.
Que la muerte me ganará la partida,
es seguro.
Pero en mi caso
no sé lo que eso supone,
ni siquiera si es bueno o malo.
Del horror cotidiano sucede siempre la tragedia.
De lo trágico sucede a veces la magia.
Que la muerte está ganando la partida,
es lógico.
Definitivamente me he reconocido
y ya no busco recorrer la espiral tangible
del efímero problema de la vida
ni hallar la metáfora final a mi entelequia.
Verso a verso, latido a latido,
una vez que haya sido destronado
por tan ilustre Dama,
me fundiré en la lejanía
con el último rayo verde del crepúsculo...
"Dama blanca come rey negro".
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

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