Ayer es mi mañana más esquivo. Mi casa es el lugar donde no estoy.
Viajo insomne de noche en noche, huyendo del día, sin saber si voy o vengo. No
me atrevo a conocer la verdad de mí mismo, pero sé que no soy aquel que imaginé.
Me inventé una identidad y di nombre a una máscara, consciente de que ni mil
cielos caben en mi infierno. Agonizo de amor por todos pero sólo soy piedra
bajo el polvo de un camino sin salida. Ahora, ya no intento siquiera
comprender. No soy un libro abierto para nadie y menos para mí mismo. Aunque
la tierra me aguarda con los brazos abiertos, en un mar nací y a él intento
volver cabalgando en la última ola. Recordadme sin nostalgia.
MARIO BRONTE

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