Un psicólogo mirándome desde el otro
lado del espejo me dijo una vez que la mejor manera de evitar la
decepción es no esperar nada de los demás. Sin embargo los reproches más
severos y los peores actos me los dedico a mí mismo. Tal vez por eso ni
creo en los psicologos ni creo en mí mismo.
MARIO BRONTE
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