Desnudando el miedo admito mi culpa,
porque debí compartir mi dicha en primavera.
Ahora, en invierno, vuelvo a mirar con ojos de vigilia.
Sólo quedan sombras de sombras y paisajes calcinados.
Amar sin medida a contratiempo no admite redención.

No hay comentarios:
Publicar un comentario