Soy recurrente: dudo mucho, duermo poco y no me gusta lo que sueño.
Soy barro de pisadas que reinciden en su búsqueda del país de las causas perdidas. Rompen aguas los ojos un día más sin pedirme permiso. Tal vez intentan piadosamente anegarme en llanto. No importa la mirada velada, porque nada importa el paisaje. Sólo el limo llenándolo todo.




