La nieve inunda mi corazón
como el silencio las habitaciones de hotel repletas de camas vacías.
como el silencio las habitaciones de hotel repletas de camas vacías.
La escarcha me invade los sentidos
como la enredadera de la muerte la aterida memoria.
como la enredadera de la muerte la aterida memoria.
Es ya noche cerrada. El tiempo de lo que fui se aleja.
Ausentes los sueños, las caricias y mis alas de Ícaro, sólo
el frío.
Aunque amanezca, siempre será invierno.
MARIO BRONTE

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