somos chispas de un mismo fuego.
Tu carne como la mía la caricia anhela.
Eres el cáliz que mis manos aguardan
para deshojar a diario el sol sobre tu piel.
Distinta a todo lo distinto, porque eres tú,
porque confabula tu risa,
porque contigo siento sangre
en lugar de tinta en mis venas,
porque vislumbré el horizonte en tus ojos
mientras sangraba de soledad por los años recorridos.
Porque contigo no hay piedras
con las que volver a edificar mis miedos.
Porque me quieres sin preguntas,
porque te quiero sin respuestas.
Mario Bronte (9 de diciembre de 2014)
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