No recuerdo cuando di un paso y desaparecí de las miradas.
Cuando advertí que los ojos miran mecánicamente sin caricia.
Es indiferente que marche o permanezca inmóvil.
Desnudo soy. Invisible soy.
A mis pies, unas desmadejadas prendas de vestir
y un imperceptible resto de orgullo.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

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