Me duele tanto esta España que
carece de futuro porque probablemente no pueda sobrevivir al presente. No con
estos políticos, no con estos gobernantes, no con estos dirigentes, no con esto
demacrado nivel de calidad de vida. Demasiados recortes a los de siempre.
Demasiada pobreza para los de siempre y para los nuevos de siempre. Demasiadas
promesas incumplidas. Demasiados demasiados.
Me duele este pueblo esquilmado e incapaz de asociarse y de unirse frente a
todo lo que le aplasta. Antes que esa acción mancomunada se produjera, se
produciría la fractura social total entre la clase imperante y la clase sojuzgada.
Como diría Miguel Hernández: “me
duelen estos cuellos perseguidos por el yugo para el cuello y esta esperanza
hambrienta menor que un grano de avena”. O como diría el que suscribe: "caminamos
sobre el cortante filo del horizonte de un país en crisis en el que los gobernantes
y dirigentes nos dicen que todo va bien. Que en España todo va bien y cada vez
irá a mejor!
¿Por qué será que no les creo, que no les creemos?

Me duele el desencanto!!
ResponderEliminarA mí también, Sandra, a mí también. Un abrazo.
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