miércoles, 12 de junio de 2013

ESCRIBO PARA NADA O PARA NADIE

Escribo para nada o para nadie
únicamente porque no sé morir a tiempo.
Las estatuas de los que se fueron
no me reconocen.
Hasta las palabras corpóreas
y el mármol sepulcral
se han convertido en sal. 
El temblor de los cipreses 
en los cementerios es ostensible.
El sueño ha llegado a su fin.
El amor se ha convertido en ausencia
y el deseo en pesadilla.
No quedan preguntas ni respuestas.
No quedan palabras para recrear metáforas
de la vida y el amor.
La parábola del buen samaritano
se ha vuelto inservible.
Una rosa marchita emprende el vuelo
arrastrada por un viento de Levante
hacia el universo de las utopías rotas..
El amanecer ha devorado la noche
y se ha bebido de golpe todas las estrellas.
Es tiempo de la nostalgia sin redención.
El sueño llega a su fin sin la sintaxis apropiada.
Un paisaje sin figura es menos paisaje
y el personaje que acunara frente al espejo
se desdibuja cada día más con el devenir de los años.
La vida cobra sus facturas con puntualidad.
Ya no quedan lágrimas para lamentar las palabras
que a su suerte dejé en el camino.
Unas arrugadas sábanas
ya no rinden pleitesía 
a unos cuerpos que se ignoran.
Ya no sangro en rojo
ni siquiera en azul de metileno
y si intento hacer equilibrios sobre el horizonte
el temor a cortarme es demasiado intenso.
En la puerta de los corazones
aún disparo ráfagas de palabras y de versos
pero cada vez el estío se convierte en invierno.
La sabiduría de los diccionarios llega a su fin.
La evidencia es demasiado obvia.
Escribo para nada o para nadie
únicamente porque no sé morir a tiempo.


MARIO BRONTE
(Derechos reservados)



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