domingo, 7 de abril de 2013

HAY MUJERES VOLADORAS


Hay mujeres que contra la propia ley de su existir
son una quimérica promesa de cielo e infierno
en el filo acerado de nuestra mente.
El conjuro atávico de su refulgente piel
se disipa culpable en el advenimiento de lo meramente bello.
Son mujeres terrestres.
Otras, allá en su limbo, o en nuestro infierno,
son una realidad de amor en estado puro
corpóreo y etéreo a la vez,
que provocan incólumes sonrisas y lágrimas
ajenas al frío crepúsculo carmesí.
Son únicas.
¡Qué tediosa es la vida sin ellas!
¡Qué vacía y solitaria!
Son mujeres voladoras 
y hay que aprender a volar casi de inmediato
para compartir su vuelo y alcanzar las estrellas,
porque no les gusta esperar demasiado.
Esas mujeres, con mucha suerte,
pueden aparecer una única vez en nuestras vidas.
Todo lo cambian al igual que lo hace la primavera:
"ellas han venido, nadie sabe como ha sido".

Mario Bronte
(Derechos reservados)


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