Los pecados del tiempo son pecados mortales
porque el tiempo no tiene piedad.
¿Cómo se puede sobrevivir a la humillación que su devenir provoca?
Después de todo,
¿Cómo se puede sobrevivir a la humillación que su devenir provoca?
Después de todo,
envejecer es siempre una acumulación imparable de rutina y tedio.
Quizá tú no me viste en aquel bulevar,
Quizá tú no me viste en aquel bulevar,
tan perdido, tan inerme...
Quizá llegué demasiado pronto.
O tal vez llegaste demasiado tarde.
Me convertí en piedra desgastada por el viento y la arena.
El brillo de mis ojos sólo está poblado de llamas extrañas.
Mis mejores viajes sólo existen
Quizá llegué demasiado pronto.
O tal vez llegaste demasiado tarde.
Me convertí en piedra desgastada por el viento y la arena.
El brillo de mis ojos sólo está poblado de llamas extrañas.
Mis mejores viajes sólo existen
en las fotografías en las que
no aparezco
y en los lugares donde nunca estuve.
Si pronuncio la palabra amor
y en los lugares donde nunca estuve.
Si pronuncio la palabra amor
mis labios se pueblan de
escarcha.
Yo cumplo la promesa que le hice a la vida:
Yo cumplo la promesa que le hice a la vida:
escribo poemas sin importar que nadie los lea.
Pero la emoción de vivir
reclama un sacrificio,
una víctima propiciatoria. Y
nadie mejor que yo mismo.
No hay desnudez impúdica en la autoinmolación.
En cuanto a mí, no sé que más puedo decirte.
Solo que por tu causa tengo el proyecto de ser y de durar
No hay desnudez impúdica en la autoinmolación.
En cuanto a mí, no sé que más puedo decirte.
Solo que por tu causa tengo el proyecto de ser y de durar
porque siempre es necesaria una razón de vivir la vida.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

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