Este fui yo. Este soy yo.
Custodiado por el agua de Tabarca.
Ajeno al paso del tiempo.
¡Qué ansiedad de mar y de vida
pregona mi piel bruñida por el sol?
¿Dónde quedó la mujer sirena?
¿Dónde el sortilegio del amor navegante?
Amor que se alejó con el viento.
Vuelve, amada, e inúndame,
como la marea inunda la isla.
¡No te demores!
Sigo siendo el de la fotografía,
aunque presiento la cercanía del último crepúsculo.

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