Hay en mi vida un permanente ritual de palabras rumbo a los sumideros de las hojas en blanco. Interminables desbandadas de versos en busca de finales incognoscibles.
Nunca he sabido si soy un psicólogo que por casualidad es poeta o viceversa. Demasiadas mentes y corazones explorados a lo largo de los años. La locura y la cordura están cosidas con retales de sueños incumplidos que no se encuentran en los mapas. Demasiada oscuridad para el hombre que mira una y otra vez al niño asustado que se refleja en los espejos.

