Fotografío desde el asombro seres con
luminosa vocación de desnudo, criaturas de la belleza llegadas de otra
dimensión. Los intangibles seres adquieren esencia corporal al tiempo que
parecen preguntarse por qué han venido. Tal vez sólo son carne de sueño y
nostalgia. Mi cámara
se llena de memoria con cada foto, al tiempo que mis manos intentan en vano
rescatarlas de su limbo mágico. Pero no me miran. No saben que existo. Las
llevo al papel fotográfico mientras lloro. Las imágenes aprisionadas me regalan
su piel muda, pero es siempre carne intemporal e inerte: fósiles ajenos a los
vaivenes del corazón. Me pregunto cuantas caricias me quedan aún sin usar.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)
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