lunes, 24 de agosto de 2015

EL AHORCADO


El viento no sabe que hacer con el ahorcado. No le interesa.
Ese cuerpo que han puesto en su camino no le corta el aliento.

    M.B.








domingo, 23 de agosto de 2015

AJENO A TODO


Quizá sea yo ese extraño que muere ajeno a todo y todos,
con acento de niño en voz envejecida,
sin humor, sin tiempo, sin arraigo,
sin identidad.

Mario Bronte

miércoles, 19 de agosto de 2015

CUANDO LA LUNA SE DESPOJÓ DE SU PIEL

La luna con su resplandor prestado por Febo
cuelga de la bóveda celeste
como un ojo de Minotauro entre las sombras.
Bajo su luz me siento más sólo que nunca.
Ella con su malla de amazona estelar
refulge más que nunca intentado acariciarme, acunarme, protegerme…
Pero todo es inútil.
La miro. Me mira.
Por un instante, somos cómplices.
Compasiva ante mi piel de cicatrices,
se despoja de su opalescente piel.
La oscuridad nos envuelve.
La abrazo para que no tenga frío.
La siento tan sola y pérdida como yo.
Cuando amanezca ambos moriremos una vez más.


MARIO BRONTE


jueves, 13 de agosto de 2015

EL EXTRAÑO

Después del paso del tiempo, después del horror, ya no puedes volver a ser el que eras. No puedes dejar de ser la cosa estéril en que te ha has convertido, ni echar de ti al extraño que te habita, porque tú eres ese extraño.

MARIO BRONTE



EL NIÑO DE LA FOTOGRAFÍA

No sé porqué proceso de alquimia temporal, el niño de la fotografía, se transmuta en monstruo cuando adulto.

MARIO BRONTE


viernes, 7 de agosto de 2015

DE QUIÉN

Las manos se disuelven en el aire.
La lengua enmudece sin el don del silencio.
Los ojos devoran la mirada que es su objetivo.
¿De quién los signos sin palabras?
¿De quién los versos sin destinatario?
¿De quién el horror de la nada cotidiana?
¿ De quién la eterna condenación de la oscuridad?
¿De quién!

MARIO BRONTE



martes, 4 de agosto de 2015

LA AMARÍA A TODAS HORAS

Sé que si yo tuviera amante,
la amaría a todas horas como el cauce a su río,
huyendo de la sequía como del mismo diablo.

MARIO BRONTE



sábado, 1 de agosto de 2015

UN PARAÍSO DEMASIADO LEJANO

Cortazar decía: "no hagamos el amor, dejemos que el amor nos haga".
Pero no es nuestro caso. Nosotros no hacemos el amor, saqueamos con nocturnidad en la patria del cuerpo ajeno. Cuando se quiebra la cripta de la noche y las primeras luces de la alborada se filtran, nuestras miradas atónitas pueden ver las resquebrajaduras y desconchones en las paredes de piel y músculo.
Una vez más los dos perdedores derramamos alguna furtiva lágrima.
Sin otro norte que el de la soledad compartida nos volvemos a convertir en apátridas de un paraíso demasiado lejano. 

MARIO BRONTE