Una vez un hombre soñó que no despertaba de su sueño.
Una vez una mujer soñó que despertaba de su sueño.
Por casualidad se encontraron no se sabe cuando ni en que lugar del sueño o de la vigilia.
El vuelo de ella pendía de un hilo que él sujetaba entre sus dedos y viceversa.
Algo parecido al Amor Absoluto anidó en sus corazones antes de desaparecer para siempre de la faz de la Tierra.
Nadie supo jamás si alguna vez existieron o si sólo fueron los protagonistas oníricos de alguien que soñaba.
Pero la leyenda aún perdura.
Mario Bronte
(Derechos reservados)

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