Me gustaría vivir en otra ciudad,
en otra mente,
en otro corazón,
y no encontrarme ni contigo ni conmigo.
Aunque no sé muy bien que es lo que quiero,
he descubierto que soñar no es gratis,
ni tampoco el placer de los sentidos.
¿El aburrimiento es preferible a la angustia?
ni tampoco el placer de los sentidos.
¿El aburrimiento es preferible a la angustia?
No lo sé. Un cansancio sin nombre puebla mi razón.
El dinero no da la felicidad, pero la pobreza tampoco.
El amor y su luz, el desamor y su oscuridad,
arrastran bellezas y horrores iguales.
Yo no soy aquel que imaginé.
La vida pesa como un remordimiento
y ni siquiera guardo un óbolo para pagar a Caronte.
Sólo un puñado de arena en cada bolsillo.
Recuerdo muy bien el espejismo de felicidad que un día sentí
arrastran bellezas y horrores iguales.
Yo no soy aquel que imaginé.
La vida pesa como un remordimiento
y ni siquiera guardo un óbolo para pagar a Caronte.
Sólo un puñado de arena en cada bolsillo.
Recuerdo muy bien el espejismo de felicidad que un día sentí
escondido en los pliegues de mi memoria.
Fue muy breve, pero su recuerdo aún me hace llorar.
Por eso me gustaría vivir en las afueras más remotas
de cualquier adentro
y fundirme en la incandescencia de un sol de cicatrices.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)
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