A veces pienso que no hay nadie más en el mundo.
Que estoy completamente solo en la madrugada
acompañado únicamente por una lluvia de ecos asordados
y una interminable marea de spam en la pantalla del ordenador.
Entonces, siento un irrefrenable deseo de llorar todo el insomnio acumulado.
MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

No hay comentarios:
Publicar un comentario