viernes, 19 de julio de 2013

VIEJA MALETA

          Cojo mi raída maleta, completamente vacía. Ella se sorprende después de tanto tiempo sin ser utilizada. Me dispongo a viajar hacia la Luna, hacia cualquier lugar o hacia ninguna parte, pero me quedo irremediablemente quieto.  Simplemente ella y yo nos miramos cómplices con un atisbo de tristeza en nuestras miradas. La pasividad nos devora a los dos. No hay aventuras que correr ni tesoros de piratas que descubrir. Nadie nos espera en ningún lugar ni a nadie le importa que vayamos o nos quedemos. Derramamos una lágrima y recuerdo cual es el sino de mi vida: ando mucho pero siempre en círculos, no duermo casi nunca y no me gusta nada de lo que veo. Si la realidad y el mundo exterior son espejo que nos reflejan supongo que tampoco debo gustarles yo a ellos.
          Después vuelvo a guardar la vieja maleta en el viejo armario porque ya no quedan viajes que realizar, ni Odiseas o Ilíadas homéricas que vivir.
          ¡Te equivocaste de dueño amiga mía! ¡Tu lealtad te ha resultado demasiado cara! No hay planos, ni mapas ni folletos de viajes para mí. Hace tiempo que dejé de ser turista de la vida. Duerme vieja maleta el sueño de los justos.Yo, insomne crónico, velaré nuestra derrota porque no puedo permitirme el lujo del arrepentimiento.

MARIO BRONTE
(Derechos reservados)






jueves, 18 de julio de 2013

TÚ Y YO SOMOS EL NUEVO MUNDO

La noche abre la puerta
para dar lugar a un nuevo amanecer, 
a un tiempo intemporal de dicha plena, 
fusionados en una comunión de identidades y nostalgias,
porque tú y yo somos el Nuevo Mundo
aún por descubrir.

MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

domingo, 14 de julio de 2013

LA TORMENTA PERFECTA (MI CORAZON ES EL LUGAR DONDE NO ESTOY)


Mi corazón es el lugar donde no estoy,
el que no sabe como como amarte.
Aunque el mar ha cancelado el latido de las olas
la marea te ha traído a mí
y en medio de un salado abrazo
nos fusionamos en una donación completa,
en un anhelo mágico de resurrección,
andando juntos sobre el filo de una navaja abierta
bajo una luz de quimera siempre fugitiva.

Si la leyenda de una vida debe contener
la esencia de lo ajeno propio
en la determinación de lo inconquistable
como quien cava un foso a flor de agua
creo que hemos llegado al fondo de la herida
                                              más profunda.
Ni tú ni yo creemos en la resurrección de los muertos
ni en la redención de los pecados
sólo nos queda la esperanza de lo absolutamente imposible.

Mi corazón es el lugar donde no estoy,
mis gritos y mis aullidos se pierden
arrastrados por un viento huracanado
convertidos en la voz del extravío.
Mis desnudas palabras de creador
emprendieron su propio vuelo hace tiempo
y amnésicas de mí no atienden razones nunca más.
Tú te has convertido en una punta de flecha rupestre
que se obstina en su propio vuelo.
Os dejo marchar.
Volad libres engalanadas en un irisado vestido de Dior,
convertidas en dueñas de mi descarriado corazón
y en delirante música convertida en canto,
alcanzad la última evidencia: ya no queda nada por perder.

Sin memoria el sol, sin luz las estrellas,
dejadme ya pájaros del horror
y que mi última plegaria sea para el dios del desencanto.
Mi corazón no sabe en el lugar donde no estoy,
ni siquiera en el que estoy.
Me he convertido en polvo perdido y malgastado
en medio de una tormenta perfecta.

MARIO BRONTE
(Derechos reservados)






miércoles, 3 de julio de 2013

ELLA Y EL MONSTRUO QUE ME HABITA

Los silencios que escucho no me llaman.
Nadie acude cuando emito graznidos
parecidos a voces
entremezcladas con palabras.
Ella tampoco viene.
Mirar atrás no siempre es triste
aunque duela profundamente
y tarde o temprano los recuerdos
siempre nos alcanzan.
¿Es una certeza o un espejismo de mi voluntad?
Los silencios que escucho no me llaman.
Nadie viene cuando llamo.
Ahora que todos desaparecen,
¿quién será el que me mire,
el que me escuche, el que me toque,
el que me recuerde?
¿A quién amar y contra qué enemigos luchar?
Ciego soy porque escondí una vez mis ojos
pensando que era la mejor forma de mirar.
Anhelante de amor permanezco
yo que llegué tarde a tantas cosas
y merodeé por los solsticios del "amor deseo".
Tu imagen reflejada en los charcos,
en los espejos y en los escaparates
son espejismos de sombras.
Tú no vienes,
aunque no sé si alguna vez viniste.
Solos el monstruo que me habita y yo.
Esta noche, quizá por vez primera,
no deseo que me abandone.

MARIO BRONTE
(Derechos reservados)

lunes, 1 de julio de 2013

BUSCANDO PALABRAS

Dado que mi vida pende
de un hilo enhebrado de versos,
que a su vez pende de mis dedos
balanceándose sobre una hoja de papel en blanco,
en lugar de perderme en la búsqueda de palabras
debería darme cuenta de si tengo algo que decir.
¿Qué símbolos de letra, voz y asombro,
qué sentimientos, valores, miedos, dudas y desamor expresar?
¿Cómo darle respuesta, vida, tacto, sabor,
color,  forma, espacio o tiempo a la más profunda esencia de las cosas?
¿Cómo osar hacer recaer esa pesada carga
en el longevo y sufrido lenguaje?
Es un atrevimiento casi imperdonable.
Menos mal que tengo el consuelo de saber
que puedo suicidarme con tan sólo
romper un puñado de hojas escritas.

Mario Bronte
(Derechos reservados)