Soy una prisión de carne y hueso con piernas, corazón y zapatos que recorren sin cesar unas calles sin salida dentro de una anónima ciudad sin límites bordeada por un universo prisión encerrado en los confines de mi mente.
Recuerdo que no he aprendido nada
sobre el arte de vivir y de morir.
Apenas inicio mi andadura en el de sobrevivir
aunque enarbolo el estandarte de la quimera.